miércoles, 3 de diciembre de 2014

El alma blanca de los profesionales cubanos de la salud

Escrito por

Yenima Díaz Velázquez

 

Médicos cubanos en África

Médicos cubanos en una de las comunidades pobres de África. (Foto: Ahmed Velázquez).

Las Tunas.- Su labor no es perfecta, es verdad, y falta mucho por hacer. Toda obra humana puede mejorarse cada día y en ese empeño ellos trabajan, muchas veces, la mayoría, en difíciles condiciones de infraestructura, y hasta lejos del hogar.

En cambio, sonríen casi siempre y no escatiman esfuerzos en la búsqueda de alternativas para curar heridas del cuerpo o del alma, para que los pacientes no tengan dolores e, incluso, para que no lleguen a enfermar de padecimientos prevenibles.

Son los médicos cubanos, los que hacen historia en policlínicos, hospitales y consultorios de todos los municipios y también los que han ido más allá del mar Caribe hasta África y América Latina fundamentalmente, a llevar salud y a traer respeto y agradecimientos.

Sus hechos, aquí o en tierras amigas, son de un valor incalculable, con sonrisas cuando se aprecian mejorías en los enfermos y con una lágrima que puja por salir de los ojos cuando ya no hay esperanzas, cuando ya no hay nada que hacer y la muerte se asoma amenazante.

Nuestros profesionales de la salud, dignos herederos del incansable Carlos Juan Finlay, reparten humanismo, ética y un extraordinario desprendimiento y son ejemplo de empeño y perseverancia, a pesar del insomnio, los riesgos de epidemias y las tantas incomprensiones.

De alma blanca, como su vestuario, los hombres y mujeres de la medicina cubana, y especialmente los de la provincia de Las Tunas, son de una generación de oro que atesora hermosas vivencias en el largo e importante camino que conduce a la salud de hoy y a la de mañana.

En esta jornada celebran el Día de la Medicina Latinoamericana, en honor al natalicio del más grande científico de Cuba, y comprometen el futuro siempre al lado de sus pacientes, construyendo un porvenir con más calidad de vida.